Hace dos semanas fui de viaje a Madrid con mi novio, cosas de su empresa. La cuestión es que normalmente, cuando voy a Madrid no salgo del Hotel, del curso al Hotel y viceversa, Peeeero esta vez fue distinto y es por eso que he decidido escribir esta entrada
El primer día desayunamos en un sitio llamado "El cruce", el típico bar-restaurante madrileño con porras, sandwiches calientes, repostería y las típicas tostadas, pasable. Un ambiente no muy en mi línea, pero vaya,la zona en la que estábamos, pegaditos al Hospital "Ramón y Cajal", era una zona medio industrial, con mucha empresa y también viviendas, la cuestión es que aunque parecía destartalado, al menos la parte del bar, entraba todo tipo de gente, desde empresarios con su traje y corbata a mecánicos llenos de grasa, pero el precio estaba bien y a parte de tener variedad, estaba todo muy correcto, ninguna sorpresa de última hora.
Para comer fuimos a un sitio pegado a nuestro Hotel llamado "Green Marta II", atestado de gente, los 4 salones y cola en la calle para llevarse el menú a la empresa. Un sitio rapidísimo para servir, algo agobiante por el ir y venir de camareros y el excesivo ruido de fondo, no me sentó muy bien la comida, con tanta aceleración. Lo primero decir que, aunque parezca por el nombre un restaurante vegetariano nada mas lejos de la realidad.Ofrecían un Menú del día muy variado, menús especiales mucho mas caros, menú light, la carta y además la posibilidad de comida para llevar, raciones, tapas. Muy aprovechadito el negocio, hombre no esperéis delicatessen, es todo muy de zafarrancho pero tienes de todo y lo mejor es su cuajada casera, yo creo que era con leche fresca mezcla de vaca y oveja, no se, me pareció deliciosa, acompañada de miel de flores.
De primero pedí un pisto Manchego con huevo, para mí que la verdura estaba "demasiado" al dente, pero el tomate frito parecía casero.
Mi novio pidió consomé y en sus propias palabras "malísimo-aguado".
De segundo Rabo de toro estofado, por aquello de que nunca lo había probado, pues, me pareció una carne muy fuerte recuerda al sabor de las carrilleras y la textura de una ternera poco hecha.
En fin, por 9.50 que más se puede pedir, hay que ser consecuente.
Por la tarde cogimos un bus que nos llevo a el paseo de la Castellana, dejándonos cerca del Hospital maternal de "La Paz", ¡como impone! , al menos a una enfermera.
Nos recorrimos a patita de una punta a otra, la Castellana, para un Arquitecto debe ser increíble pero yo creo es lo único que ofrece, esas vistas de edificios con diseño vanguardista mezclados con los mas antiguos, una cantidad ingente de tiendas y claro el "Santiago Bernabeu".Pero yo estaba en otro sitio,tenia una idea en la cabeza,una meta, y cuando eso me ocurre, no existe nada mas en el mundo, iba a la desesperada, quería encontrar mi adorado Startbucks, una pena que no haya uno en Murcia, desde aquí hago un llamamiento a la cadena.Tenía mi idea como un virus, infectando mi sistema, fija, latente, inamovible.... "Cranberry Muffins" o lo que aquí llamaríamos Magdalenas de arándanos, con esa cobertura crujiente, aisss, y esa masa superavainillada.Tengo que tratar de conseguir copiarla, hacerla en casa, igual, un calco a esta.
Seguimos andando, no se como, porque yo solo iba pensando que teníamos que desandar lo andado, parecía el hermano genéticamente modificado de Ethan Hawke en "Gattaka" toda práctica-pesimista. Pudimos llegar a la boca del Metro para ir al dichoso "Mercado de San Miguel" y he aquí lo que vimos, 23 hora zulú.
Y tu te preguntas, ¿Que hace una plaza de abastos abierta a estas horas, y llena de guiris con trajes de Armani?, francés, italiano ingles, no escuché japonés pero vi algunos. Empresarios tratando de contentar a clientes, chicas que parecían de otra raza. Pero lo mejor, los puestos.
De todo, y cuando digo de todo no exagero, marisco, un stand solo para montaditos con un Mozzarela casero que tenia un aspecto inmejorable, carritos solo de croquetas, otra caseta de quesos de importación, cada caseta era un monográfico de algo, especies, frutas tropicales para hacerte un batido al momento, todo ello intercalado con puestos de carne, fruta y verdura.
Yo creo que lo que mas me gustó de Madrid, pero carísimo.
Salimos con ganas de mas, pero como no teníamos dinero para probar todo, no nos decidíamos y quedaba tan triste tomar una sola cosa, nos fuimos ¿por qué?, qui sait. En fin.
Nada mas salir te encuentas con la plaza Mayor, majestuosa con esos arcos que mostraban el resto de callejuelas a su alrededor. Muertos de hambre y negándonos a gastarnos 4 euros por pintxo buscamos y rebuscamos por los alrededores.
Desesperados entramos en un lugar difícil de olvidar "La taberna de Isidro", donde nos llega la camarera con pan y cubiertos y cuando le decimos que solo queremos unos pintxos nos quita el mantel y el pan con aire de -¡pero piltrafillas!- , muy feo nena, y ya con ese comienzo culquiera podría presagiar lo peor sin ser adivino, unas patatas asadas con piel, buena idea, pero hacia tres días y sin calentar y con usa salsa barbacoa que era un puré de pimiento asqueroso. Unos Tigres que nada mas contenían bechamel, allí del mejillón solo la concha, 3 euros un botellín de agua y 2 la loncha de pan. Uno no los denuncia porque no nos dan la opción.
Y por no querernos gastar mas, nos gastamos igual que si hubiéramos tomado dos tapas en el Mercado, pero encima, estas, asquerosas.
Así volvimos al Hotel con el estómago vació y con el orgullo por los suelos, después de una pequeña-gran aventura.
Y no os vayáis que me quedan dos días, me pareció muy largo poner los tres dias en una sola entrada, pero es que me enrollo, como siempre y al final me sale un tratado.
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